Fertilizante para tomates
El tomate es una planta voraz: agota el sustrato deprisa y, si se queda corto de nutrientes, lo notas en hojas amarillas, frutos pequeños y poca cosecha. La clave no es echar «más abono», sino el adecuado en cada fase. Aquí va lo que de verdad funciona, sin milagros.
El abono es una compra recurrente de cada temporada: se consume a lo largo del cultivo y conviene reponerlo, sobre todo en maceta, donde no hay suelo que tire de reservas. No es un gasto de una sola vez.
Qué mirar antes de comprar
- Fase del cultivo: más nitrógeno al principio (crecimiento) y más potasio en floración, cuajado y engorde del fruto.
- NPK y potasio: para tomate interesa un abono rico en potasio (la K del NPK); mejora sabor y llenado.
- Orgánico o mineral: el guano y el humus alimentan y mejoran el suelo; los específicos minerales actúan más rápido y dosificados.
- Calcio: un aporte equilibrado y un riego constante previenen el culo negro (podredumbre apical).
Fertilizantes recomendados
COMPO Abono ecológico con guano 1 kg
Compo
Abono orgánico concentrado y de liberación rápida; un empujón potente en floración y cuajado.
COMPO Fertilizante líquido para tomates 500 ml
Compo
Abono rico en potasio para la fase de cuajado y engorde; mejora sabor y reduce el culo negro.
PLANTAWA Humus de Lombriz ecológico 5 kg (10 L)
Plantawa
Enmienda orgánica suave que mejora el suelo y nutre poco a poco; difícil pasarse de dosis.
Combina el abono con un buen sustrato para tomateras y, si cultivas en maceta, vigila el riego. Si ves frutos podridos por abajo, pásate por por qué se pudren los tomates: muchas veces es falta de calcio y riego irregular, no falta de abono.
Cada variedad tiene sus exigencias; échale un ojo a la guía de variedades y planifica el ciclo con el calendario de siembra.