Plagas y problemas

No cuajan los tomates: por qué caen las flores

La tomatera florece pero no cuaja: las flores se secan y caen sin dar fruto. Causas (calor, frío, exceso de nitrógeno, falta de polinización) y cómo solucionarlo.

No cuajan los tomates: por qué caen las flores

Foto: Rens D (Unsplash) · Unsplash

Tu tomatera está frondosa y llena de flores, pero las flores se secan y caen sin dar fruto. Es uno de los problemas más desesperantes porque la planta parece sana. La clave está en el cuajado: el paso de flor a fruto, que necesita unas condiciones muy concretas para salir bien.

Identificar el problema

  • La planta florece con normalidad, pero los racimos no engordan.
  • Las flores amarillean en la base, se secan y caen (a veces queda colgando el pedúnculo seco).
  • Pasa por rachas: muchas flores perdidas en una ola de calor o de frío, y luego vuelve a cuajar cuando el tiempo se suaviza.

Si la flor sí cuaja pero el fruto se pudre o se raja después, eso es otra cosa: revisa por qué se pudren los tomates o tomate agrietado.

Por qué no cuajan

Casi siempre es una (o varias) de estas cuatro causas:

  1. Temperaturas extremas. Es la más común. Por encima de 32–35 ºC de día o por debajo de 12 ºC de noche, el polen se vuelve inviable y la flor no cuaja. El tomate cuaja a gusto entre 15 y 30 ºC.
  2. Exceso de nitrógeno. Demasiado abono nitrogenado da una planta enorme, con mucha hoja y poca flor (y la poca que sale, débil). Mucha hoja, pocos tomates.
  3. Falta de polinización. El tomate se autopoliniza con el viento y la vibración de los insectos. En invernadero, balcón o interior sin aire ni abejorros, el polen no se mueve y la flor se cae.
  4. Estrés de la planta: falta o exceso de agua, trasplante reciente o plaga que la debilita. Una planta estresada aborta flores para sobrevivir.

Solución según la causa

  • Si es el calor: da sombreo en las horas centrales, riega para refrescar el ambiente y ten paciencia: cuajará al bajar la temperatura. Elige variedades que cuajan bien con calor para zonas cálidas.
  • Si es el frío de principios de temporada: protege de la noche y espera; mejora solo con que suban las mínimas.
  • Si es exceso de nitrógeno: corta el abono nitrogenado y pasa a uno rico en potasio, que es el que empuja flor y fruto. Tienes un fertilizante específico para tomate más abajo y la guía de abonado.
  • Si es falta de polinización: a media mañana, sacude suavemente la planta o da golpecitos a los racimos un par de veces por semana para que el polen caiga. En invernadero, ventila o introduce polinizadores.
  • Si es estrés hídrico: estabiliza el riego, ni sequía ni encharcamiento.

Seamos honestos: si la causa es una ola de calor, no hay abono ni truco que la salve. Lo realista es proteger la planta y esperar a que el tiempo acompañe; las siguientes flores cuajarán.

Prevención

  • Abonado equilibrado, con potasio en floración: evita el exceso de nitrógeno.
  • Riego regular para que la planta no entre en estrés.
  • Buena ventilación y entutorado para favorecer la polinización por viento (mira entutorado).
  • Variedad adecuada a tu clima: las hay seleccionadas para cuajar con calor. Elige bien en la guía de variedades.

Y si descartas todo esto y sospechas de bichos que estropean flores y frutos, repasa las guías de plagas y problemas y los tratamientos disponibles.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué mi tomatera echa flores pero no tomates?

Porque la flor no llega a cuajar y se cae. Las causas más comunes son las temperaturas extremas (mucho calor de día o frío de noche), el exceso de nitrógeno que da mucha hoja y poca flor, y la falta de polinización, sobre todo en invernadero o balcón sin insectos.

¿A qué temperatura cuaja el tomate?

El tomate cuaja bien con temperaturas entre 15 y 30 ºC. Por encima de 32–35 ºC de día o por debajo de 12 ºC de noche, el polen falla y las flores se caen sin formar fruto. Por eso en pleno verano o a principios de temporada cuesta más que cuajen.

¿Cómo ayudo a que cuajen los tomates?

Mejora la polinización moviendo suavemente las plantas o dando golpecitos a los racimos a media mañana, evita el exceso de nitrógeno, abona con más potasio en floración y, si puedes, protege del calor o frío extremos. Una planta equilibrada y bien polinizada cuaja sola.

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